De algún modo Daniel resume muchos de mis sentimientos hacia la docencia. Hace pocos días observé con orgullo (lo reconozco) cómo mis alumnos de primer curso eran capaces de realizar brillantes exposiciones sobre distintos temas de trabajo. Les recuerdo hace tres meses, con ojos de sorpresa cuando no de incredulidad cuando les propuse un método de clases que necesitaba de ellos. Poco tiempo después me han hecho sentir el mismo orgullo, o parecido, que cuando Daniel se atrevió a dar sus primeros pasos.
Para mí no hay mejor estímulo como padre y también como profesor que comprobar cómo se van haciendo autónomos, cómo son capaces de aprender investigando, acaso con ingenuidad pero siempre con ilusión. Con errores, sin duda, con tropiezos, pero con una fuerza que es capaz de hacerles creer invencibles. Al igual que Daniel cuando me reta buscando abrazos, caricias y también, por qué no decirlo, alguna que otra reprimenda.
Para mí no hay mejor estímulo como padre y también como profesor que comprobar cómo se van haciendo autónomos, cómo son capaces de aprender investigando, acaso con ingenuidad pero siempre con ilusión. Con errores, sin duda, con tropiezos, pero con una fuerza que es capaz de hacerles creer invencibles. Al igual que Daniel cuando me reta buscando abrazos, caricias y también, por qué no decirlo, alguna que otra reprimenda.
Tu hijo en nada ... lo aprende todo .... sólo por imitación ... -no es generación espontánea-, también por otros mecanismos. Pero ahora, precisamente por ser más natural, más libre y tener unos padres que lo incitan continuamente .... es por lo que aprende aceleradamente ..... "todo lo que le eches" lo aprenderá y mejorado .... nunca aprendemos mejor que cuando no nos obligan a aprender lo que dicen que tenemos que aprender ..... y nos hacen perder nuestra libertad original. Bien amado, bien protegido, buen aprendedor .... sorprendente, pero cierto. El amor tiene también que ver con su aprendizaje exponencial.
ResponderEliminar